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“Es mejor desarrollar los puertos de Valparaíso y San Antonio


Carlos Manterola, vicepresidente ejecutivo de Asonave A.G.

El personero asegura que pensar en un puerto central de gran escala no es la mejor solución para la zona central.

“Los puertos centrales ya se encuentran establecidos y es mejor desarrollar Valparaíso y San Antonio, los cuales actúan complementariamente, no siendo necesario buscar otra localización, dado que ambos terminales pueden perfectamente ser ampliados en etapas para ir satisfaciendo las necesidades de los próximos 100 años, existiendo además áreas disponibles y numerosos proyectos al respecto”.

Así explica Carlos Manterola, vicepresidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Agentes de Naves de Chile A.G. (Asonave), la posición del gremio frente a la idea de instalar un puerto central de gran escala. Agrega que es mejor la concentración de las actividades marítimo-portuarias en los clusters ya existentes, “más que la dispersión hacia otros lugares, generando numerosos impactos,entre ellos ambientales, en otros lugares de la costa central de Chile”.

Entre otras razones que ameritan ampliar los puertos existentes antes que hacer uno nuevo, argumenta que se trata de puertos artificiales de un alto costo, dada la inexistencia de bahías naturales en Chile central, estando los actuales definidos hace más de 100 años. “Por otra parte, la localización de un puerto no puede ser vista como el emplazamiento de una nueva carretera o quizá un aeropuerto, dado que el trabajo de un puerto marítimo tiene características muy diferentes. En primer lugar, el carácter de ciudad-puerto como un todo sistémico”.

Al respecto, ejemplifica que en Valparaíso aproximadamente el 30% del producto de la ciudad está relacionado con el puerto, con enormes inversiones ya realizadas en toda una industria logística de apoyo a la carga y contenedores, como existe en la ciudad satélite de Placilla”.

“La magnitud de las inversiones, tanto efectuadas como por efectuar, es tal que tiene que ser pensada como algo permanente. También es vital que tanto Valparaíso como San Antonio cuenten con actividades económicas que sustenten a su población, creando sobre todo empleos de calidad, cosa que la industria marítimo-portuaria puede hacer”.
Ampliación

A juicio de Manterola, tanto en Valparaíso como en San Antonio, el fisco —a través de las portuarias estatales— dispone de una amplia extensión de borde costero en las bahías que actualmente se explotan, terrenos —asegura— que perfectamente se pueden ir desarrollando como puerto. “En este punto, y en el caso de Valparaíso, lo razonable es defender cada metro cuadrado de borde costero para uso portuario y evitar la construcción de un mall, departamentos para vivienda y una marina de yates en el mismo, dado que generaría daños irreparables al crecimiento de la ciudad-puerto y riesgos al desarrollo del comercio exterior”.

Por otra parte, enfatiza, el valor de la concesión del mall (US$ 1,5 millones) es insignificante considerando que Valparaíso mueve mercaderías por un valor superior a los US$ 30.000 millones al año. “Una iniciativa inmobiliaria de esta naturaleza cortaría al puerto de Valparaíso y a sus terminales “por la mitad”, lo que limitaría absolutamente su ampliación. Generaría además elevados riesgos en cuanto a continuar con la necesaria certificación de seguridad ISPS para bahías e instalaciones portuarias, las que el puerto de Valparaíso no puede poner en riesgo de incumplimiento”.

Y agrega: “Considerando asimismo que los buques de la Escuadra de la Armada Nacional están basados en Valparaíso, y también la delicada operación de cruceros de pasajeros de diversas banderas, entre otras unidades navales, es absurdo poner una marina de yates en la bahía, lo que conlleva un enorme riesgo a la seguridad de las naves”.

Problema medular

El vicepresidente ejecutivo de Asonave señala que la realidad es que la infraestructura portuaria central, construida ya hace 100 años (puertos artificiales de Valparaíso y San Antonio), se agotó, “lo que hace necesario construir una nueva infraestructura con aguas abrigadas para los próximos 100 años, lo cual no es rentable para ningún privado”.

“Dado lo anterior, corresponde al Estado aplicar su rol subsidiario y diseñar lo que el país necesita con una visión de largo plazo, para licitar su construcción y luego su operación, de acuerdo a la ley, velando por la mantención de adecuadas condiciones de competencia en el mercado”.

¿Valparaíso o San Antonio?

Manterola asegura que ambos puertos deben operar y desarrollarse en forma complementaria, como lo ha sido a la fecha. “En Valparaíso existen antiguos proyectos para cerrar la bahía completa con escolleras dobles, dando abrigo a una gran superficie de aguas, lo que beneficiaría las operaciones en todo el puerto. En San Antonio, si bien fue mucho más afectado en el terremoto de 1985, hoy existe tecnología asísmica que solucionaría este problema. También este puerto está expuesto a embancarse, dada su cercanía con el río Maipo, pero esto también tiene solución técnica”.

Fuente: Ediciones Especiales del Mercurio